Las tres vías del sentido para la vida:
El arte, el conocimiento y el amor.
El amor que no sabemos cómo.
Ese que no tiene motivos aparentes.
Que no es admiración, ni necesidad.
Que no es elección, sino locura.
Insensatez, ternura y también color.
Un amor que no precisa explicaciones,
ni acuerdos, concesiones o respuestas.
Un amor mudo, perenne, risueño,
no por eso niño, mas bien joven,
enérgico, poderoso y regenerativo.
Un amor combustible, que arde,
que alumbra, que entibia, que brilla tenue.
Un amor que no exige, ni clama,
un amor que se brinda entero
y de a pedazos, con tropiezos,
con errores y con aciertos.
Un amor acierto.
Un amor que le da sentido a la vida,
como las tres vías del sentido,
como el arte
como el conocimiento.